lunes, 17 de mayo de 2010

La historia de un malentendido



La noche inunda mi vaso de whisky, y no puedo dormir. Las palabras surgen solas, hijas de la costumbre mas que de la reflexión. Ellas surgen de lo profundo de mi propia noche, y se agrupan como pueden. Pero lo que me impide dormir es pensar si es cierto eso de que la historia de nuestra patria es una suma de malentendidos.
El vaso de whisky me mira.
¿A qué viene ahora, justo hoy, el preocuparme por estas cuestiones? ¿En estas épocas en que sólo se habla del bicentenario?
Es que el bicentenario hubiera podido ser un punto de inflexión en nuestras vidas. ¿Nuestras vidas? ¿Qué tienen que ver nuestras vidas con el bicentenario? Si solo tenemos algunas décadas…
Somos, decía el viejo Aristóteles, animales políticos (unos más que otros apuntaría mi abuela). Y esta es nuestra polis. Quizás esté un poco enferma, quizás sea cierto que conoció épocas donde brilló con un encanto y una belleza únicos, pero lo cierto es que hoy parece un poco enferma. ¿Esa enfermedad no podrá provenir de un gigantesco malentendido?
Españoles y criollos, saavedristas y morenistas, unitarios y federales, roquistas y alsinistas, personalistas y antipersonalistas, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas, azules y colorados, militares y civiles, etc. ¿No será un gigantesco malentendido?

12 comentarios:

  1. ¿No será la base del malentendido "nuestra/nuestras"?
    Si en cada sutil diferencia individual no podemos conciliar a partir de los puntos de coincidencia, si el criterio de "propiedad" prima sobre el de pertenencia, si exigimos nuestros derechos pero no cumplimos con nuestras obligaciones ¿quién tiene la autoridad moral e intelectual para arbitrarnos?
    Creo que tenemos el diagnóstico pero no el remedio ni quien pueda administrarlo; nos hemos dado cuenta que no hay un representante de la divinidad, iluminado, incuestionable, que marque una dirección y un sentido.
    Si la individualidad es la característica de evolución que parece primar creo que la convivencia comunitaria se tornará progresivamente más agresiva... casi como si volviéramos al principio de nuestros tiempos.

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  2. Acabo de ver que el final de mi comentario se está cumpliendo:
    http://www.infobae.com/politica/516816-101275-0-Un-fallo-comparo-las-marchas-Luis-D039Elia-las-puebladas-1811-y-el-17-Octubre
    Uno de los jueces, Sáez Capel, se remitió a un capítulo de la historia argentina para justificar la absolución: “Hubiera sido como que al Cabildo de Buenos Aires le hubiera tenido que notificar el abogado Joaquín Campana, casi un ignoto en nuestra historia, cuando en abril de 1811 indios, mulatos y provenientes de la campaña y suburbios plebeyos de la Ciudad se presentaron ante Plaza de Mayo en apoyo de Cornelio Saavedra y los suyos; esa fue la primera real manifestación de nuestra historia patria, manifestación, pueblada o como se la quiera llamar”.
    ¿no será el gigantesco malentendido creer que hemos cambiado?

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  3. Aspecto Económico:
    Como señala Ludwing von Mises resulta una incongruencia de quienes proclaman la necesidad del federalismo y al mismo tiempo adhieren al estatismo e intervencionismo económico –para efectuar la tan mentada “redistribución” supuestamente “solidaria”- porque están prometiendo una evidente imposibilidad, construyendo una nueva frustración.
    Pues, aunque se declame el federalismo, el dirigismo económico debe ser central y consecuentemente en detrimento de la autarquía provincial. Y ello, es debido a que la Argentina, toda, constituye una unidad económica, con un sistema monetario uniforme, con libre movilidad de bienes, de capitales y de personas entre las provincias (la prueba está en que la mayoría de nosotros desconoce dónde está con precisión cada límite interprovincial; y es porque no lo necesita), (artículos 5º, 8º y 9º de la Constitución Nacional). En un país así organizado según el artículo 1º (6) los que consideran que el Estado debe intervenir en la economía, deben hacerlo necesariamente a través del gobierno central, pues si cada provincia tuviera libertad para controlar la economía según su propio criterio, se desintegraría la Nación en su unidad como mercado (y en el orden jurídico que este requiere), esto es, se volvería a la etapa anterior a 1853, en que existían barreras aduaneras y autonomía monetaria provinciales. Es que está implícito en la naturaleza del dirigismo económico, moverse hacia la centralización extrema, pues un control trae a otro control, como lo hemos padecido y padecemos.
    Resulta evidente que las autonomías provinciales garantizadas por la Constitución, sólo pueden ser una realidad, bajo un sistema de libertad económica o economía de mercado. Al votar por el control gubernamental de la economía, los electores lo hacen implícitamente –aunque tal vez sin saberlo- por una mayor centralización y consecuente delegación de los poderes provinciales. En tal caso –como hoy nos ocurre- el federalismo es meramente declamatorio. Es ésta una nueva comprobación de que el orden jurídico contrario a la arbitrariedad, no funciona con cualquier sistema económico como muchos equivocadamente creen. Aquel orden jurídico sólo puede coexistir con la economía también en libertad. Muchos juristas se han perdido en esa confusión económica y viceversa. Así la economía ha ignorado al derecho, y la política a ambos. El caos ha sido y es así inevitable.

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  4. Otra cara del bicentenario,...
    Sobremonte huyendo con el tesoro, las peleas entre Saavedra y Moreno, la muerte en el exilio de San Martín, Alberdi y tantos otros, la picana, el robo de la capa de la reina, Borges nombrado inspector de Aves, el cadáver de Evita, las políticas genocidas de los setenta, Yacyretá, los pollos de Mazzorín, el propóleo y el vino Soy Cuyano, Maradona sin piernas, Cromañón...

    Un recorrido arbitrario, tan irreverente como sensato y necesario, que se detiene en doscientos de los tantos hechos por los cuales no somos el país que las optimistas perspectivas de fines de siglo XIX aventuraban. Lejos del lamento y de la crítica tranquilizadora, El otro bicentenario busca reconocernos en una historia que, por repetida, no debería ser inalterable.

    Todas las naciones han tenido sus verguenzas y horrores: revisitar aquellos momentos oscuros ?ridículos o siniestros? es una vía posible para aprender del error, hacerse cargo y hasta reírse de algunos de los matices de eso que llamamos, de apuro, argentinidad.

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  5. Estamos llegando al dia del bicentenario, y todavia no tengo muy claro los ultimos 100 años de nuestra historia , los proceres del centenario los conocemos, podemos discrepar o no con Mitre, Rivadavia, Rosas, San Martin, etc .. y llegamos a 1930, con Irigoyen,gobierno democratico ,alguien me puede decir cuales fueron los proceres a partir de esa epoca??? estamos sumergidos en la decadencia moral, economica y de grandes liderazgos, y no surgen nuevos, vemos el pasado como todo tiempo mejor!!! que nos paso como Nacion?? pobres siempre existieron pero trabajaban o estudiaban, ahora tenemos decadas de gente que no hace nada, cual fue la razon de tanta decadencia?? de un 40 % de pobres marginados, de tanta corrupcion ??cual fue el origen, que opinan??

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  6. La gran siete con las cosas!!!! ¿Todo eso surgió de un vaso de whisky?

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  7. y no me gusta el whisky!!!! podemos probar con un malbec reserva????

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  8. Puede ser un malbec. Claro que puede ser.

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  9. ¿Es una enfermedad o hay una programática detrás del destino trágico de este país, donde tras situaciones sociales, económicas y políticas casi desastrosas resurgimos para inexorablemente volver a caer en unos años?
    ¿Nuestros presidentes son incapaces de sostener en el tiempo los esporádicos progresos y avances por incapaces o porque desde algún lugar se imparte una indicación expresa que este país no debe levantar demasiado vuelo? Cada exactamente 6/7 años se produce alguna debacle: Si tomamos como punto de partida el desastre financiero y social de 2001, sumando siete tenemos 2008, en que alcanzamos un pico de PBI y exportaciones. Pero al año siguiente, crisis del gobierno con el campo... Vayamos hacia 1995, la mini-hiperinflación del segundo gobierno menemista. Antes, 1989, hiperinflación de Alfonsín. Más atrás, 1982, guerra de Malvinas; 1976, dictadura militar; 1969, Cordobazo y crisis sociales; 1963, Golpe de estado, “azules y colorados”; 1955, revolución antiperonista. Esa aproximación cíclica de 6/7 años me recuerda a los ciclos de casi 4 años para señalar el surgimiento de “amenazas de pandemia” (la Gripe AH1N1 )
    ¿Esta ciclicidad se debe a la ineptitud de nuestros gobernantes? nadie llega ahí por estúpido e incapaz. De modo que si la educación se deteriora de generación en generación, si la salud, la seguridad pública, la fortaleza de las instituciones democráticas van por el mismo camino, es porque eso es lo que se busca.
    Qué lleva a algunas personas a acumular más y más poder, más y más riquezas, hasta límites que trascienden las fantasías más despilfarradoras de sus próximas generaciones. Y sin embargo, el accionar de estos grupos trasciende las generaciones, planifican y trabajan en función de los próximos cincuenta, cien, trescientos años.
    Actualmente se cumplen directivas ya pautadas a fines del siglo XIX, y si una persona trabaja en función de programáticas que trascienden los siglos, es porque obedece a órdenes y entidades que trascienden los siglos.
    Hoy se tiene la vocación de perpetuarse y se pierde la vocación de servicio que lleva a un poder abusivo con un alto grado de corrupción que anula el pacto político inicial propuesto, y cuando el poder está por encima de la Ley, colapsa la República.
    Y si pensamos que tenemos un país declaradamente federal aunque nuestra concepción de Nación es unitaria, una Argentina con un gran desarraigo cultural y donde el exitismo volátil y efímero es nuestra esencia, basado en la indisciplina e inconstancia que nos impide sostener los compromisos que nos encuentre definitivamente juntos, no unidos.
    Los ciudadanos argentinos entonces, debemos aprender un modelo cuya función consiste en una construcción colectiva de referencia donde la identidad, más allá de las diferencias y de la posibilidad de tener una, propone un aprendizaje en el que los ciudadanos nos sintamos llamados a cumplir una tarea que aún está por realizarse; un llamado cívico que nace de un pacto fundante, implícito en nuestra Constitución que aún nos debemos.
    Volver a la visión que inspiró a nuestros próceres y a la promesa con la que soñaron nuestros abuelos inmigrantes y que por medio del esfuerzo consensuado transformaron una utopía en Nación.

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  10. Me parece que quizás nos falta -recalco el "nos"-, trabajo de equipo. Si podemos volver a jugar como equipo, quizás tengamos posibilidades. De última quizás ganemos algún mundial.

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  11. En el primer centenario, teniamos un pais nuevo, pujante con inmigracion europea, de clase baja que pasaron a clase media en el corto plazo, y vivian mejor que en el pais que habian dejado, presidentes hasta el año 30, que pensaban en los proximos 100 años, estadistas, todos miraron al mundo, teniamos el 4% de las exportaciones mundiales, ahora el 0.4% ,fuimos el 5to pais, nuestra decadencia lleva 100 años, mas alla de las crisis economicas cicliclas de libro.
    Estos ultimos 100 años, se resumen en un nos??? o.. cuales fueron las causas????????????

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  12. Teníamos un país pujante, hasta cierto punto. Europa se caía a pedazos y nosotros le mandábamos trigo. Así es fácil se pujante. El problema es tener un país en serio. Entre paréntesis... ¿viste la nueva entrada del blog?

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